A PHP Error was encountered

Severity: Notice

Message: Undefined index: HTTP_ACCEPT_LANGUAGE

Filename: core/MY_Controller.php

Line Number: 28

Grandes marchas: La Mallorca 312 de Lee Craigie - Mallorca312
Grandes marchas: La Mallorca 312 de Lee Craigie

Grandes marchas: La Mallorca 312 de Lee Craigie

He parado de sudar (mala señal) y me estoy concentrando para no empezar a sentirme mal. No me queda energía. Tenía alguna reserva para los últimos 50 kms pero siento que ya no me queda nada. Hace ya mucho tiempo que llevo pedaleando sola y he entrado en una fase en la que no puedo controlar a la velocidad a la que voy. Sospecho que es muy lenta. Estoy a solo 40 kms del final de la Mallorca 312 pero se me antojan una eternindad. Estoy totalmente vacía.

La Mallorca 312 es una marcha cicloturista en una isla con larga tradición en el ciclismo de carretera. Debido a su popularidad, la ruta original que consistía dar la vuelta completa al perímetro de la isla, ha sido reemplazada por una ruta que más se parece a un "ocho". Debido a la alta participación, las carreteras por donde pasa la marcha están cerradas al tráfico, por lo que se tuvo que alterar el paso por Palma para evitar el caos. Esto signfica que en el momento en el que más estás sufriendo, pasas de nuevo muy cerca del hotel cuando aún te quedan 120 kms para completarla. 

Esta marcha ha estado en mi cabeza desde hace unos años, pero me decidí a hacerla este año porque me estoy preparando para el Tour Divide que tendrá lugar este verano y  que cuenta con 4418 kms. Pensé que este sería un buen test para un nivel base de mi estadp físico.

Son las cinco de la mañana y estoy en el buffet del desayuno del hotel intentando convencer a mi estómago de que no estamos en mitad de la noche. Me recuerda a aquellos tiempos de competición profesional: en modo piloto automático, un ojo todavía cerrado del sueño y una vaga sensación de catástrofe inminente. Recojo mi bicicleta prestada del bike room del hotel (Mallorca es cool) y salgo a las oscuras calles dirección a la salida en Bahía de Alcúdia.

Estoy nerviosa pero no sé porqué. Es solamente una larga marcha en un lugar espectacular. No tengo presión por hacerlo bien o lograr un buen resultado. Entonces me doy cuenta. Va a ser muy, muy largo.

Lee Craigie

Por fin llego a la salida y me sitúo detrás de la inconfundible figura de Miguel Indurain. Tendré frío, miedo y estaré sufriendo un poco de malestar de estómago, pero al menos estoy en compañía de un grande.

Según va asomando el sol, la temperatura se vuelve cada vez más templada, y miles de corredores comienzan a pedalear hacia el oeste en el mayor pelotón del que jamás he formado parte. Comienza el primer desafío: la montañosa línea costera del oeste. 

Cometo mi primer error. Siempre he aconsejado a otros participantes en eventos de larga distancia que no comenzasen demasiado lento "porque vas a tender a cada vez ir más y más despacio", así que aumento un poco mi velocidad hasta que alcanzo a la primera mujer. Voy bien. Lo que no hago tan bien es que decido permanecer con ella hasta que comienzan las rampas del 18%. Descender estas espectaculares carreteras con el tráfico cerrado es divertidísimo.

Cuando llego al sur de la isla, el sol brilla con fuerza y la consecuencia es que empieza a aparecer la sal en mi culote, maillot y pestañas. Me empieza a doler el trasero y mis piernas y pulmones empiezan a sufrir. Miro el perfil de la ruta que he pegado al cuadro de mi bicicleta y me doy cuenta de que ya he completado una tercera parte de la distancia y en mi cabeza unas voces empiezan a decirme que muy felizmente daría mi día por terminado en ese punto.

Paro a avituallarme y cuando retomo la ruta me adelanta una grupeta de corredores que va a buen ritmo y colaboran entre ellos. Durante un rato estuvo muy bien; dí algún que otro relevo, me coloqué al frente y conseguimos rodar a 25 kms/h de manera constante, rodeados de naranjos, campos de lavanda, pueblos de casas blancas y árboles de Eucalipto. Todavía puedo ver a la primera mujer en cabeza. Va fuerte y con determinación, dos aspectos que a mí, definitivamente, no me están acompañando. 

Y de repente pasó. No es que sintiese ninguna alarma pero en cierto sentido era obvio que iba a pasar. Había pedaleado toda la mañana por las montañas a una velocidad rápida para como suelo pedalear y ahora, por la tarde, me había sumado a un grupo de corredores rápidos. Mi cuerpo entero se detuvo de pronto. No se trata de las piernas o los pulmones específicamente. De pronto comienzo a pedalear tan despacio que el grupo pronto me deja atrás. Intento acelerar mi velocidad para seguir a alguno de los ciclistas que me van adelantando, pero me doy cuenta de que es inútil. Me quedo sola. 

Llego cerca de Pollença donde la ruta se separa en dos para los que van a rodar los 225 kilómetros o los que continúan hasta los 312. Hago mano de mi autodisciplina y tomo la ruta dirección norte. Tengo 120 kilómetros hasta Artá y después vuelta. No estoy muy segura de que pueda conseguirlo. Mi estómago comienza a rebelarse. Me estoy esforzando tanto en no enfermerar, que se está llevando toda mi energía. Por qué estoy haciendo esto otra vez?

A las 3 de la tarde busco en mis bolsillos por la cafeína líquida que suelo guardar para emergencias. Si esto no es una emergencia, entonces no sé qué es. Me ayuda lo suficiente para llegar a Artá donde el pueblo celebra una fiesta y donde queda patente que mientras yo he estado pedaleando, el resto ha estado bebiendo cerveza. Me tomo una Coca-Cola y me como un bocadillo de Nutella y reanudo la marcha.

Me quedan 40 kilómetros.

De pronto un grupo de corredores me alcanza y yo respondo, saltando a la parte trasera del grupo como si mi vida dependiera de ello. Vuelvo a ver en color e incluso soy capaz de articular palabra. Mis piernas empiezan a responder y subimos un poco la velocidad hasta que llegamos a Alcudia, después de 11 horas de marcha.

En la meta me siento y me tomo una cerveza que alguien me ha ofrecido. Pasa media hora hasta que mis amigos me encuentran. Acaban de terminar la marcha de 167 kilómetros (una de ellos en handbike), más o menos al mismo tiempo que yo y estamos todos agotados. Estamos demasiado cansados y deshidratados como para celebrar, pero de alguna manera el alivio y el orgullo están presentes. Acabo de completar 312 kilómetros con 5000 metros de desnivel, con una media inferior a 30 km/h y con momentos muy muy difíciles. Me duele todo pero ha merecido la pena. 

Lee Craigie es ex campeona nacional de mountainbike y la directora de Adventure Syndicate, afiliado de Cycling UK.

Enlace original: Great rides: Lee Craigie´s Mallorca 312